Sandra Avila
Buen trato, buen personal que te organiza el viaje, excelente!
¿Adónde vas?
Huéspedes
1 Habitación — 2 adultos
Preferencias
—
Baja por una escalera tallada en la roca hasta una cala de arena fina encajada entre paredes ocre, con el Atlántico rompiendo suave y una gruta al fondo. El Algarve es esa costa de luz constante donde pueblos de pescadores, campos de golf y senderos sobre el mar conviven en apenas 150 kilómetros. Esta guía recorre sus rincones y te dice dónde alojarte para disfrutarlos.
Los imprescindibles del destino, elegidos para inspirar tu viaje.
Considerada una de las playas más bellas de Europa, la Marinha resume el Algarve: arcos de roca caliza ocre, agua turquesa y el sendero de los Siete Valles Colgantes recorriendo el borde del mar.
El Algar de Benagil es una gruta marina con una gran claraboya natural abierta en el techo, por la que entra la luz sobre una playa interior. Se visita en barco, kayak o tabla de remo desde las playas vecinas.
El extremo suroeste de Europa continental: un faro sobre acantilados de casi setenta metros donde el Atlántico se abre inmenso. En Sagres, los navegantes portugueses trazaron sus rutas hacia lo desconocido.
Una laguna de marismas, canales e islas de arena que protege la costa entre Faro y Tavira. Refugio de flamencos y aves, se explora en barco y esconde algunas de las playas isla más tranquilas del sur.
El castillo de arenisca roja de Silves recuerda el pasado árabe de la región; Lagos guarda su casco amurallado y su historia marinera; Tavira, sus iglesias, su puente y sus salinas junto al río Gilão.
La cocina algarvía vive del mar: sardinas y pescado fresco a la parrilla, almejas à Bulhão Pato y la cataplana, un guiso que se cuece en una olla de cobre. De postre, dulces de higo y almendra.
El Algarve disfruta del clima más suave de Portugal, con veranos secos, inviernos benignos y una luz generosa casi todo el año. La primavera y el otoño ofrecen el mejor equilibrio entre buen tiempo y calma.
Días templados, campos en flor y senderos costeros en su mejor momento. El mar aún está fresco para bañarse pronto, pero la afluencia es baja y la costa se ve tranquila y verde. Ideal para caminar y descubrir pueblos.
La temporada alta: calor seco, cielos despejados y el mar en su punto más cálido. Los pueblos costeros se llenan de ambiente y vida nocturna, sobre todo en julio y agosto. Conviene reservar con antelación y madrugar en las playas más famosas.
Septiembre y octubre mantienen el agua templada y una luz dorada, con menos gente y mejores precios. El invierno es suave y apacible, perfecto para golf y caminatas, aunque llega alguna lluvia y el baño se vuelve frío.
Los barrios y zonas con más encanto para quedarse a dormir.
El corazón turístico del Algarve central: playas amplias, gran oferta de hoteles y resorts, y la vida nocturna más animada de la región. Su casco antiguo conserva encanto y es una base cómoda para moverse por toda la costa.
En el Algarve occidental, une historia y naturaleza: casco amurallado, ambiente joven y las mejores calas y acantilados, con Ponta da Piedade a un paso. Perfecta para quien busca playas espectaculares y excursiones en barco.
La cara más elegante del Algarve: una gran marina de yates, restaurantes y algunos de los mejores campos de golf de Europa. Ideal para estancias tranquilas y con estilo, muy cerca de la extensa playa de Falésia.
El lado más sereno y auténtico, de casas encaladas, salinas e islas de arena a las que se llega en barco. Tavira encanta con su ritmo pausado; una elección estupenda para parejas y familias que buscan calma.
Nuestra selección: valoración, ubicación y ese algo especial.
Pequeños detalles que hacen el viaje más fácil.
El Algarve se extiende a lo largo de la costa y sus rincones más bonitos quedan lejos entre sí; el coche es la forma más cómoda de explorar. La autopista A22 usa peaje electrónico: comprueba que tu vehículo de alquiler lo lleve activado.
El sur de Portugal tiene una luz intensa y veranos muy calurosos. Lleva protección solar, sombrero y agua, y busca la sombra en las horas centrales, sobre todo en las playas al pie de los acantilados.
Los paseos a Benagil y Ponta da Piedade se llenan en temporada alta. Reserva con antelación y elige las primeras salidas del día, cuando el mar está más tranquilo y las cuevas menos concurridas.
Se paga con tarjeta casi en todas partes, pero conviene llevar algo de efectivo para mercados, pequeñas tascas y pueblos del interior. Los cajeros son fáciles de encontrar en las localidades turísticas.
Un «bom dia», «obrigado» u «obrigada» y «por favor» abren muchas puertas. El inglés se habla con soltura en la zona costera, pero el gesto siempre se agradece.
Instantes del destino para ir abriendo boca.
La primavera (de abril a junio) y principios de otoño (septiembre y octubre) ofrecen el mejor equilibrio: buen tiempo, mar agradable y menos gente que en pleno verano. Julio y agosto son los meses más cálidos y animados, pero también los más concurridos.
Miles de viajeros ya confían en nosotros