Sandra Avila
Buen trato, buen personal que te organiza el viaje, excelente!
¿Adónde vas?
Huéspedes
1 Habitación — 2 adultos
Preferencias
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Ibiza es mucho más que su fama nocturna. Aquí las murallas renacentistas de Dalt Vila miran a un mar imposiblemente turquesa, los pinos llegan casi hasta la arena en calas escondidas y el atardecer frente a Es Vedrà se convierte en un ritual. Esta guía te lleva de la ciudad amurallada a las playas del sur, del bullicio de los clubes al silencio del interior payés.
Los imprescindibles del destino, elegidos para inspirar tu viaje.
El casco antiguo de Eivissa, Patrimonio de la Humanidad, trepa por una colina protegida por murallas renacentistas del siglo XVI hasta la catedral y el Castillo, con vistas al puerto y al Mediterráneo.
Cala Comte, Cala Salada o Cala Bassa resumen la Ibiza de postal: arena clara, pinos hasta la orilla y un mar turquesa transparente gracias a las praderas de posidonia protegidas por la Unesco.
Frente a Cala d'Hort se alza Es Vedrà, un islote rocoso rodeado de leyendas que domina uno de los atardeceres más fotografiados del Mediterráneo.
Pacha, Amnesia, Hï o Ushuaïa han convertido a Ibiza en la capital mundial de la música electrónica, con sesiones de DJs internacionales durante toda la temporada de verano.
Herencia de los años setenta, mercados como Las Dalias, en Sant Carles, o Punta Arabí, en Es Canar, mezclan artesanía, moda adlib, música en directo y un ambiente bohemio muy ibicenco.
La despensa isleña brilla en platos como el bullit de peix, el sofrit pagès o el guiso de raya, y en postres como el flaó; las hierbas ibicencas ponen el punto final a la comida.
Ibiza vive dos realidades muy distintas: el verano intenso, soleado y multitudinario, y una temporada baja tranquila y auténtica. Elegir bien la época marca por completo el tipo de viaje.
Días templados, campo florido y calas casi vacías. El mar todavía está fresco para el baño largo, pero es la mejor época para senderismo, ciclismo y descubrir la isla sin aglomeraciones ni precios de temporada alta.
La temporada alta: calor, playas llenas y toda la maquinaria de ocio a pleno rendimiento, con los clubes abiertos y ambiente hasta el amanecer. Conviene reservar el alojamiento con mucha antelación.
El mar sigue cálido, la luz es preciosa y la isla respira tras el verano. Coinciden las fiestas de cierre de los clubes con un ambiente más relajado, ideal para pasear y comer con calma.
La Ibiza más auténtica y silenciosa: pueblos tranquilos, gastronomía de temporada y rutas a pie por el interior. Muchos locales de playa y clubes cierran, así que conviene informarse antes de reservar.
Los barrios y zonas con más encanto para quedarse a dormir.
El corazón de la isla, con Dalt Vila, el puerto y la Marina. Perfecta para quienes buscan cultura, restaurantes y vida nocturna a un paso, con buena conexión al resto de la isla.
La franja más marchosa, con una larga playa de arena, hoteles modernos y clubes de día como Ushuaïa y Hï. Ideal para un público joven que quiere fiesta y mar sin desplazarse.
La opción más familiar y tranquila: paseo marítimo, playas resguardadas y un ambiente relajado. Buena base para viajar con niños o para quien prefiere descansar lejos del bullicio.
Famosa por sus atardeceres frente al mar y su ambiente animado y económico. Atrae a un público joven y fiestero, con la zona del West End como epicentro del ocio nocturno.
Pueblos de casas encaladas, agroturismos con encanto y campos de olivos y almendros. La cara más serena y chic de la isla, perfecta para desconectar sin renunciar al buen comer.
Nuestra selección: valoración, ubicación y ese algo especial.
Pequeños detalles que hacen el viaje más fácil.
Las mejores calas están lejos del transporte público y los autobuses son limitados. Alquilar coche o moto te da libertad; resérvalo con antelación en verano, cuando la demanda se dispara.
En temporada alta el alojamiento vuela y los precios suben. Cierra hotel, coche y entradas a fiestas con semanas o meses de margen para asegurar la disponibilidad.
El sol aprieta y muchas calas tienen accesos por rocas o senderos. Lleva protección solar, agua y calzado cómodo para disfrutar de las playas más escondidas sin sustos.
Se paga con tarjeta casi en todas partes, pero algunos chiringuitos, taxis y puestos de los mercadillos hippies agradecen el efectivo. Un pequeño respaldo en metálico evita imprevistos.
En Ibiza se habla catalán (eivissenc) y castellano, y en las zonas turísticas el inglés está muy extendido. Un saludo en español siempre abre puertas con la gente local.
Desde el puerto de Eivissa salen ferris frecuentes a Formentera, ideal para una excursión de un día a sus playas de arena blanca. Consulta los horarios en las navieras antes de ir.
Instantes del destino para ir abriendo boca.
Depende de lo que busques. De junio a septiembre encontrarás pleno ambiente de fiesta y playa; mayo y octubre ofrecen buen clima, mar cálido y muchas menos aglomeraciones, ideales si prefieres tranquilidad.
Miles de viajeros ya confían en nosotros