Sandra Avila
Buen trato, buen personal que te organiza el viaje, excelente!
¿Adónde vas?
Huéspedes
1 Habitación — 2 adultos
Preferencias
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Bajo la Torre Eiffel iluminada, el aroma a pan recién hecho de una boulangerie de barrio y el rumor de los bouquinistes junto al Sena: París se vive caminando, de una terraza de café al siguiente museo. Esta guía te lleva por sus imprescindibles, los mejores barrios para dormir y los consejos que marcan la diferencia.
Los imprescindibles del destino, elegidos para inspirar tu viaje.
El símbolo de París se alza más de 300 metros sobre el Campo de Marte y regala una vista de 360º de la ciudad; al anochecer se ilumina y centellea unos minutos al inicio de cada hora.
El museo más visitado del mundo guarda la Gioconda, la Venus de Milo y kilómetros de galerías bajo la pirámide de cristal de I. M. Pei. Imposible verlo entero: elige un ala y ve sin prisa.
La colina más alta de París corona la basílica blanca del Sacré-Cœur, con calles empedradas, la Place du Tertre llena de retratistas y una de las mejores panorámicas de la ciudad.
En la Île de la Cité, la catedral gótica preside un tramo del río declarado Patrimonio de la Humanidad, ideal para pasear entre puentes, islas y puestos de libros de viejo.
Cruasanes de boulangerie, quesos de fromagerie, ostras de brasserie y cafés con terraza: comer en París es un plan en sí mismo, del mercado de Aligre a los bistrós de barrio.
Mansiones históricas, galerías, tiendas de diseño y una vida nocturna animada conviven en un barrio peatonal, perfecto para terminar el día entre bares y cafés.
París es un destino de todo el año, pero cambia mucho según la estación: primavera y otoño ofrecen el mejor equilibrio entre buen tiempo y menos gente, mientras el verano concentra las multitudes y el invierno regala una ciudad más tranquila.
Los jardines florecen, las terrazas se llenan y la luz es suave. Es una de las mejores épocas para caminar la ciudad, aunque el tiempo es variable: lleva un impermeable ligero.
Días largos y noches templadas, con el Sena convertido en playa urbana durante Paris Plages. También es la temporada más concurrida y muchos parisinos se van en agosto, así que algunos comercios de barrio cierran.
La ciudad recupera su ritmo cultural, los parques se tiñen de dorado y bajan las colas en los museos. El clima es fresco y agradable, ideal para museos y paseos largos.
Frío, días cortos y ambiente festivo en diciembre, con luces y mercados navideños. Es la temporada más tranquila para visitar museos sin aglomeraciones; abrígate bien.
Los barrios y zonas con más encanto para quedarse a dormir.
Céntrico, histórico y peatonal, con boutiques, galerías y una animada vida nocturna. Perfecto para quienes visitan París por primera vez y quieren llegar caminando a casi todo.
La orilla izquierda de cafés literarios, librerías y el Jardín de Luxemburgo. Elegante y tranquila, ideal para amantes de la cultura y paseos sin prisa.
El París monumental y señorial, con grandes avenidas y las mejores vistas de la torre. Cómodo para quienes priorizan los iconos y los hoteles de gama alta.
Bohemio y con aire de pueblo sobre su colina, entre viñas, escaleras y plazas de artistas. Muy romántico, aunque las cuestas piden buen calzado.
El París moderno y local, con bares, cafés de especialidad y restaurantes de moda. La mejor zona para viajeros jóvenes y amantes de la noche.
Nuestra selección: valoración, ubicación y ese algo especial.
Pequeños detalles que hacen el viaje más fácil.
La red de metro y RER conecta toda la ciudad y los aeropuertos; una tarjeta recargable te ahorra colas. Consulta tarifas y recorridos en la web oficial del transporte parisino.
El Louvre, la Torre Eiffel y otros lugares muy demandados funcionan con entrada por franja horaria; compra con antelación en sus webs oficiales para evitar largas esperas.
Se paga con tarjeta casi en todas partes, pero conviene llevar algo de efectivo para mercados, panaderías pequeñas y propinas ocasionales.
Saludar en francés al entrar en una tienda o café se aprecia mucho; un «bonjour» y un «merci» cambian por completo el trato.
En el metro, en las colas de los museos y en zonas turísticas conviene vigilar el bolso y los bolsillos. Nada grave si mantienes las cosas de valor a la vista y cerca.
Muchos museos cierran un día a la semana (el Louvre los martes, el Orsay los lunes), así que confirma el horario antes de ir y reserva los grandes con tiempo.
Instantes del destino para ir abriendo boca.
La primavera (de marzo a mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre) ofrecen el mejor equilibrio entre clima agradable y menos gente. El verano es cálido pero muy concurrido, y el invierno, más tranquilo y festivo.
Miles de viajeros ya confían en nosotros